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Substance Abuse and Mental Health Services Administration

Substance Abuse & Mental Health Services Administration


Last Updated: 9/24/2008

SAMHSA’s Resource Center to Promote Acceptance,
Dignity and Social Inclusion Associated with
Mental Health (ADS Center)

 

La Historia de Rosita

Mi depresión comenzó durante mi matrimonio. Un día, mi marido recogió todo y se marchó. El se llevó $9000 dólares de nuestros ahorros. Yo no tenía ninguna ayuda financiera o medios de económicos. Entonces mi depresión empeoró. Yo era enfermera, y antes ayudaba a mis pacientes a levantarse, ahora no podía porque se me caían. No me sentía con fuerza en mis piernas. Este era un buen trabajo, y lo había hecho por doce años, pero la gente comenzaba a decir que mi mente no estaba en mi trabajo. Eventualmente perdí mi empleo.

Todo lo que podía pensar era ¿qué había sucedió? ¿Cómo podría mi marido abandonarme y dejarme básicamente sin hogar? Y ya estaba la calle. Terminé durmiendo en una tienda de flores, las flores me alegraban mucho. Estaba aislada — no dije nada a mis amigos. Cada mañana trataba de reponerme pero no podía. Era como estar en un agujero oscuro. Había perdido mi concentración. No podía pensar — lo que había en mi cabeza era sumamente abrumador.

Estuve aislada por seis o siete meses. Comencé a llamar a diversos centros de salud mental para ver si podía conseguir un terapeuta. Me dijeron que no había ninguno disponible, y que yo tenía que estar hospitalizada o ser referida para conseguir uno. Eventualmente fui referida a los Servicios para Víctimas en Miami y comencé a recibir terapia allí.

Durante este tiempo hablaba como una niña. Éste era uno de mis síntomas. Dondequiera que iba, todos me reconocían como la niña... una mujer de 35 años que hablaba como una niña. Al instante de decir algo todo el mundo me miraba. Ya en ese estado no podía sentirme cómoda en la sociedad.

Me movía básicamente de albergue en albergue. La asociación Broward Partnership for the Homeless [Partnership Broward para gente sin hogar] me ayudó mucho. Por seis meses, estuve en Henderson, una institución de salud mental para gente sin hogar dualmente diagnosticada. Durante ese tiempo todavía hablaba como una niña. Y seguía a la gente que estaba a mí alrededor porque no podía tomar ninguna decisión por mi misma. Lo dejé todo a cargo de mi encargada de caso. Afortunadamente, cada decisión que ella tomó por mí fue la correcta.

Comencé a crear mi propia red de la recuperación, que todavía me ayuda al día de hoy. He inventado diversas formas de terapia. Amo trabajar con las flores — el color me trae alegría. Hago artesanías y esto mantiene mi mente ocupada. Voy a todo tipo de conferencias y demostraciones, interesantes o no. Participo en colectas, caminatas, practico Reiki, y defiendo causas nobles.
He trabajado mucho como voluntaria. El hablar con la gente y ayudarle también me ayuda. Había cuidado niños, pero tenía miedo de no poder hacerlo otra vez, en lugar de eso me ofrecí voluntariamente en mi iglesia. Allí, podía trabajar con los niños otra vez. Y me ofrecieron una posición pagada por algunas horas a la semana.

Fui de nuevo a trabajar en una tienda de flores a tiempo completo, contra el consejo de mi terapeuta. Caí en estrés, y tuve un ataque del corazón el pasado mes de marzo. Me tuvieron que practicar una cirugía de corazón abierto.

Mi vida estaba mal otra vez. Tuve que tomarlo con calma como nunca lo había hecho. Es necesario tener paciencia para recuperarse.

Realmente estoy llevando bien mi recuperación física y mental. Han pasado dos años que no he tenido problemas de ansiedad, y un año desde que dejé de tomar de las medicinas para la depresión. ¡Y estoy pensando mantenerme así! Después de mi cirugía, pensé que estaría más deprimida que nunca... ¡pero no lo estoy!

Rosita



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